TERRA PRETA
“Terra preta: Tierra empobrecida que mezclada con carbón y desechos orgánicos, incluyendo trozos de cerámica, se hace fértil. La presencia de terra preta en vastas extensiones combate el efecto invernadero.”
Lo leí, mientras esperaba turno en el consultorio del odontólogo. Sobre una mesita baja había revistas, desde las que muestran a la gente del espectáculo y de la farándula argentina, hasta las que presentan a los reyes y nobles sin trono de los países europeos. Había una que otra revista “seria”. Me decidí por la National Geographic, recordando una época lejana en que recibimos la suscripción por un año.
Hojeé sin mayor interés la revista , hasta que un largo artículo y gran cantidad de fotografías llamaron mi atención. Lo que leía y lo que veía salía de lo común. Era un estudio exhaustivo sobre la “terra preta”. Jamás había oído esas palabras. Me aboqué a leerlo con interés, y tomé nota en un papelito – el reverso de una boleta vieja de ésas que quedan en la cartera aunque ya no hagan falta – de lo más importante. Luego, pensé, completaría la información consultando en Internet.
Pero al llegar a casa el papelito quedó olvidado, mientras la idea no me abandonó, siguió dando vueltas y vueltas en mi pensamiento.
“Sin embargo, estudios recientes parecen mostrar que podríamos estar descubriendo oro negro (no contaminante), si logramos desvelar todos sus secretos. ¿Por qué tanto interés ahora? La razón es muy simple. Se ha descubierto que se trata de un fertilizante orgánico de propiedades formidables. Más aún, su materia y efectos duran miles de años, por lo que bastaría una aplicación con vistas a convertir un yermo en un paraíso para la producción agrícola. Más aún, dicen algunos expertos que tiene la sorprendente capacidad de auto- regenerarse”
“La terra preta se encuentra sólo en antiguos asentamientos humanos, lo cual nos dice que es una tierra artificial, hecha por el hombre. La terra preta sigue fértil tras siglos de exposición al sol tropical y a la lluvia, la clave de la terra preta es el carbón, resultado de quemar plantas y desechos a bajas temperaturas.”
El esbozo de una comparación me hace sonreír. Yo soy una tierra empobrecida, desgastada por los años, por los trabajos, por los sufrimientos, por las decepciones, por las angustias; he estado, como la tierra, expuesta al bien y al mal, pero hay una esperanza, puedo convertirme en terra preta. ¿Cuál será el carbón que me devuelva la vida, que me reconvierta en la tierra fértil que fui?
Habré de buscarlo.
Mecha Novillo.
Agosto de 2009.
martes, 23 de agosto de 2011
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