sábado, 27 de octubre de 2007

CONTINUIDAD DE REFLEXIONES.

VI

Le pregunté si quería intervenir, al fin de cuentas ella es la dueña de su vida y la iniciadora de esta peligrosa costumbre de hacer balances anuales, pero se negó, creo que ofendida por mi intromisión en su intimidad. Si usted lo comenzó, es problema suyo terminarlo, me dijo, con lo que quedé descolocada, pues por primera vez desde que la conozco reaccionó con energía.

Sola, pues, trataré de dar un digno final a este confuso relato sobre una mujer, a estos pensamientos ensartados uno tras otro, como las cuentas de un collar . La habíamos presentado sin parar mientes en la complejidad que entraña hacer conocer a alguien ante los demás, habíamos coincidido en que acertadamente – por aquello de “Piensa mal y acertarás” – y haciendo gala de un marcado escepticismo, la susodicha dudaba sobre la utilidad de tal balance, bien que la rutina anual la inclinara a cumplir con este requisito, y desconfiaba aun del provecho que para otros pudiera tener su experiencia.

Puede tener razón, aunque sus indecisiones nos hayan llevado varias páginas, a ustedes de lectura y a mí de escritura. Creo que teniendo en cuenta los duros tiempos que atraviesa por causa de los años que se acumulan sobre sus hombros doloridos, de su salud menoscabada y de una insidiosa tristeza que pese a su habitual reserva se trasluce en todo cuanto dice y hace, y juzgando que ya hará su balance o lo hará el destino por ella, cuando su hora le indique la necesidad o conveniencia, creo, repito, que sería de buena persona dejarla en paz otorgando a su favor el beneficio de la duda en cuanto a la seriedad de sus intenciones no concretadas, despedirnos cortésmente y poner el punto final a esto que quiso ser una continuidad de reflexiones, otrora más afortunadas que la presente.

1 comentario:

Gloria Brandán dijo...

Mecha!!
Hoy por casualidad abrí tu blog y qué sorpresa. Encontrar un escrito tan reciente, el de tu cumpleaños, fue verdaderamente una sorpresa. Además me gustó mucho porque has incluido un dejo de nostalgia y de humor, que lo hace mucho más atractivo. No hay cosa mejor que reirse de uno mismo.
Ahora sé por qué Saramago suspendió su visita a nuestro país. Alguien está acechando entre las sombras. Quizás le muevan el podio.