sábado, 27 de octubre de 2007

CONTINUIDAD DE REFLEXIONES.

IV

Bueno, a lo hecho, pecho. Estábamos en la presentación del personaje: mujer, de edad incierta pero avanzada, que se atreve a cosas que a sus años otra no se atrevería – no mucho, en verdad, pero tampoco es cuestión de tirar por la borda sus esfuerzos – y…¿qué más?. Poco más si hablamos del presente, mucho más si hemos de remontarnos al pasado, y casi nada si al futuro nos referimos, por cuanto no es mucho el tiempo que le resta, siempre respetando las estadísticas sobre esperanza de vida que periódicamente actualizan los organismos internacionales, y que mal haríamos en desconocer, pudiendo tal atrevimiento atraer sobre nuestras cabezas la ira de estos nuevos dioses .

Pero en mérito al orden interno que debe guiar la narración volvamos al comienzo, cuando esta mujer había tomado la palabra y decía que había llegado la hora de hacer un balance, no de su vida, afirmación que sería muestra de una presunción ridícula o de una vanidad alarmante, y ella, la pobre, no es ni una cosa ni la otra: ni presumida ni vanidosa. No lo es, no como una cualidad propia, sino pura y simplemente por pertenecer a una generación en que la presunción, la vanidad, así como el orgullo y la ambición eran disvalores, y a las jóvenes se les enseñaba que la sencillez, la modestia y la sobriedad eran deseables, y se consideraban adornos de la personalidad. Así fue como ella nunca se alineó tras la riqueza, la posesión de bienes, el progreso material y el empuje para ascender posiciones, pudiendo hacerlo, cosa que hoy se consideraría una simple estupidez o una cobardía, cuando no una locura.

El balance que al comienzo de este texto ella tenía in mente era más modesto, sólo iba a reflexionar sobre los hechos ocurridos en el último año, de 27 de octubre a 27 de octubre. Iba a mirar hacia atrás, menudo riesgo, acuérdense ustedes de la mujer de Lot y de las funestas consecuencias de ese giro de cuello o de torso para ver lo que dejaba a su espalda. Quien cuenta esta historia, que de historia no tiene nada pues aún nada ha sucedido, cometería un craso error al permitir que su personaje se convierta en estatua, de sal o de mármol, para el caso es lo mismo, ya que entonces se vería obligado a buscar a otro protagonista.

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