

DOS MUJERES
La niña mira la burbuja de jabón. Es un globo translúcido en donde caben todos los sueños, todas las esperanzas. El futuro está dentro de esa esfera prefecta, inasible, frágil, fugaz. La niña la mira atentamente, con los ojos entrecerrados. La niña juega.
La mujer sostiene el cántaro con su mano sarmentosa y lo mira fijamente, como queriendo encontrar dentro lo que tuvo y perdió. La vida toda está contenida en esa forma perfecta, en donde cabe el agua fresca que calma la sed y las lágrimas que alivian el dolor. La mujer piensa.
Es la misma mujer. Son todas las mujeres. Es nuestro sino inexorable: nacer, soñar, reír, llorar, dar, perder, sufrir, morir.
Quedar en el recuerdo. O desaparecer en el olvido.

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