domingo, 29 de marzo de 2009

Rosas y algo más



Ayer he recibido rosas. Rosas rojas de Quiqui, mi compañero de tantos años, pimpollos aún cerrados, exultantes de vida, como anuncio de que aún quedan años por venir, que pueden, sí, ser vibrantes y felices (La vejez / ese es el nombre que los otros le dan / puede ser también el tiempo de nuestra dicha).

Y de mi nieto Juan, y de Cecilia, recibí rosas de un color tan delicado y suave como la materia de los sueños, blancas con un leve matiz dorado. Casi, casi como las que Quiqui me regaló para dar la bienvenida al mundo a Silvia, nuestra primera hija. Pero no venían solas o con el clásico Feliz Cumpleaños , sino con una tarjeta que me ha emocionado profundamente y me ha dado fuerzas para seguir en esta lid, porque decía: “Le ganaste un año más a la vida, felicitaciones”. Es un valioso reconocimiento y me compromete a no defraudar a los que me quieren, a seguir íntegra hasta el último momento.

Los pimpollos rojos y blancos ya están empezando a abrirse, su perfume va a extenderse por la casa, y por varios días me acompañará; luego, como es mi costumbre, cortaré algunos para guardar entre las hojas de un libro de esos que uno relee cuando se siente débil o triste, buscando apoyo, buscando alivio.

Ayer cumplí años, muchos, más de los que querría tener, pero tantos como la vida, dadivosa, me ha obsequiado o me ha prestado, si voy a ser exacta en mis apreciaciones.

Pues en esto de la edad, de los años que se suman, se puede tener dos puntos de vista: o bien el del Evangelio, el que nos habla de los talentos, o bien el de la poesía, más variado y pintoresco, a veces crudo, a veces alentador.

Yo no descarto a ninguno.

La parábola de los talentos me recuerda que no debo desperdiciar las posibilidades que me han sido concedidas, más aún, que estoy obligada a que los años vividos hayan sido fructíferos en creación y en trascendencia.

Por eso concluyo estas reflexiones con las palabras de Neruda – que hago mías :

Dejadme ser feliz, / ser feliz porque sí, porque respiro / y porque tú respiras
Y ese tú, que me hace ser feliz, abarca a todos los que amo.

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