Estoy, estás,
y la mañana está
nueva, sin límites,
cuenco lleno de azules esperanzas.
Siento que hoy puedo hacer lo que yo quiera,
gastar mis horas en fugaces vuelos,
dejar que pasen sin medir sus pasos,
perder la vista descubriendo formas
en el juego constante y renovado
de la luz y las sombras,
escribir versos, tararear canciones…
Hoy puedo ser,
y puedo derrochar
sin culpa y sin temor todo mi tiempo.
¿Por qué no permitirnos ser felices?
Hoy es hoy,
hoy estás,
y yo a tu lado
en el misterio azul de la mañana.
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